8 usuarios activos 
Córdoba
Política  
26º Congreso Provincial de Prensa  
Aumento Salarial  
Economía  
Sociedad  
BIP  
Trabajadores de LV2 en lucha  
Juicio UP1  
Elecciones Cispren 2008  
Juicio a Menéndez  
Fiesta del Trabajador de Prensa 2010  
Juicio a campesinos  
Cursos Cispren 2010  
Concurso R.Walsh 10  
A 40 años del Cordobazo  
Córdoba Bizarra  
Concurso R.Walsh 08  
El País
Política  
Economía  
Sociedad  
Ley de Servicios Audiovisuales  
El Mundo
Política  
Economía  
Sociedad  













 Breves


 Textual
"La libertad del nuevo mundo, es la esperanza del universo."
Simón Bolivar
















 
Córdoba -Juicio a Menéndez
El mesiánico y anacrónico ladrido
El ex jefe del III Cuerpo de Ejército asumió ser el "único responsable" de las acciones de sus subalternos y desplegó su gastada teoría de que las fuerzas armadas salvaron a la Patria del "terrorismo subversivo". Y hasta se dio el lujo de citar a Lenín y Gramsci para denunciar las nuevas estrategias de la "infiltración marxista".
  

2008-05-28 -

Por Alexis Oliva - Prensared

Por si a alguien le quedaban dudas de que no se está juzgando a un abuelo indefenso, Luciano Benjamín Menéndez habló. Con voz firme, apenas mellada en su timbre por su provecta edad, pronunció su discurso de siempre, levemente retocado y adaptado para el tardío trance judicial que atraviesa junto a siete de los que consideró "dignos subordinados", que luego de la alocución de su jefe aprovecharon para declararse inocentes.

Al decir lo de siempre, Menéndez pareció rejuvenecer y parecerse en algo al otrora omnipotente jefe del III Cuerpo de Ejército que supo encabezar lo que volvió a definir como una cruzada "contrarrevolucionaria", en la que resultó derrotado "el terrorismo subversivo que desafió a la República".

Invitado a declarar por Jaime Díaz Gavier, presidente de un Tribunal Federal que el reo volvió a desconocer, Menéndez admitió ser el "único responsable" de la política represiva de la que los secuestros, torturas y asesinatos de Humberto Brandalisis, Hilda Flora Palacios, Carlos Lajas y Raúl Cardozo son sólo una muestra.

"Yo como comandante fui el único responsable de la actuación de mi tropa. A mis dignos subordinados de entonces no se les puede imputar nada ni privarlos de la libertad como injustamente se ha hecho", fueron las palabras con que formuló la teoría de la "obediencia debida".

Pero Menéndez fue más allá, al actualizar su hipótesis conspirativa: "Se da la paradoja grotesca de que los terroristas subversivos que asaltaron la República en los años 60 y 70 para instalar sus grises organizaciones marxistas de importación, ahora se refugian y usan esas mismas instituciones democráticas para juzgarnos".

Hasta se tomó la libertad de citar autores impensados en su biblioteca, como Vladimir Illich Lenín. A él atribuyó una frase con que intentó ilustrar la estrategia de su enemigo izquierdista luego de su derrota militar: "La paz es la continuación de la guerra por otros métodos". Pero también apeló a otro continuador de la doctrina de Carlos Marx, el italiano Antonio Gramsci, para señalar que "ahora usan la táctica gramsciana de infiltrarse en las instituciones para atacar a la República desde adentro".

"No quiero ser cómplice de este doble crimen", leyó solemne. Y por eso insistió en que se niega a declarar "ante nadie que no sea mi juez natural", es decir, la justicia militar que solía impartir el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Por último, reprochó que la Argentina es "el único país donde compatriotas juzgan a sus soldados victoriosos" y cuestionó a la Justicia por "facilitar a los marxistas el uso de los medios constitucionales para hundirnos en el abismo de la ilegalidad", para "regocijo y éxito de quienes quieren reemplazarlos por su burdo remedo comunista".

A la palabra de Menéndez sucedieron unos segundos de silencio en los que el auditorio se esforzaba por regresar al presente, como después de haber sido secuestrados por una máquina del tiempo y llevados ida y vuelta al oscuro planeta de la "Seguridad Nacional".

Algunos seguidores atentos de anteriores proclamas del represor, hurgaban en su memoria para intentar detectar elementos nuevos en su discurso. Pero no encontraron casi nada.

www.prensared.com.ar

 
 
no deja de asombrarme que "este sujeto" aparentemente indefenso por la edad, busque en su discurso justificar una victoria que no fue de nadie.
Excelente análisis del discurso de Menéndez. Siempre es necesario dejar al descubierto todo lo que trasluce la recurrente perorata terrorífica de este individuo, que se aprovechó de la escasa cultura democrática de nuestro país para vivir tanto tiempo sin rendir cuentas a la justicia. En lugar de seguir balbuceando justificaciones insólitas desde su perimida teoría antimarxista, debería estar agradecido de la garantía de impunidad que le brindaron los gobiernos democráticos que sucedieron a la última dictadura. Y hablando de juzgar a soldados de la patria, ¿alguien sabe cuál fue la conducta de Menéndez en una guerra en serio como la de Malvinas? ¿Fue él quien dijo que, si fuera necesario, saldría con los pies para adelante de las islas? Si esto fuera cierto, me alegro que haya huído de las garras anglosajonas, porque así no tendría -como hoy no tiene-, la mínima chance de ser recordado como un héroe, sino como la lacra humana que realmente es.
Con la cita de Gramsci Menendez está insitando a atacar las instituciones democráticas. "Esese el reducto donde hoy se esconde la amenaza marxista", piensa. Es grave esto, más aún que alguien lo escuche y le de la razón; los cuales, claro, no deben faltar, así en el cielo como en la tierra, que tanta soja nos da.
Viva La Revolución Marxista!!! y q este hijo de cien mil putas se termine de pudrir en la cárcel...

Caracteres restantes 2000




Acerca de PrensaRed Como anunciar
Copyright 2002 - 2005 PrensaRed Todos los derechos reservados
  Búsquedas













Agenda PRENSA RED